Una buena foto es en si misma un gran regalo, pero ¿y si redondeamos la presentación?
Podemos convertirla en una portada de revista, hacer con ella la etiqueta de un rioja, un poster, incluso cortinas, o el cabecero de una cama.
¿Y si hacemos un pase de fotografías con música para entregar en una fiesta y llorar y reir juntos?


